¡Pánico!
Hubiera deseado que se trate solamente de una pesadilla, de una de esas atroces representaciones nocturnas de las que uno sale cubierto de sudor de los pies a la cabeza, temblando cual hoja de árbol a punto de caer. Hubiera deseado que solo se trate de una perversa jugada de la imaginación. Pero no. […]
















